sábado, 1 de enero de 2000

195. POR INSTINTO

195.  POR INSTINTO

Ya no quiero perdones ni venganzas,
solo quiero tus buenos sentimientos;
ya no quiero billetes de quinientos,
solo quiero justicia con balanzas.

Ya no quiero oropeles ni alabanzas,
solo quiero tus labios tan sedientos;
ya no quiero centellas ni tormentos
solo quiero bondades y esperanzas.

Por traidor, por cobarde, por humano,
un día te perdí en El Laberinto.
Por blasfemo, por crápula y tirano,
un día te perdí al mirar distinto.

Año nuevo dos mil por casquivano,
la noche me perdió por puro instinto.

José Luis Guillén Lanzas, 24 Abril 2017
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viernes, 31 de diciembre de 1999

148. MI PRIMER DESENGAÑO

148. MI PRIMER DESENGAÑO

De San Marcos recuerdo cierto día
con su fuego, los chopos frente al río;
año noventa y ocho (aún sonrío)
aquella tarde noche un poco fría.

Año noventa y nueve qué porfía
que fue por Navidad formado el lío;
por eso de las musas no me fío
que comprobó si acaso la quería.

Entonces yo tenía mi arrogancia
con un porte quizás de caballero
lo demás carecía de importancia.

Ella preciosa para ser sincero
con toda su belleza y elegancia
solamente pensaba en el dinero.

José Luis Guillén Lanzas, 23 Diciembre 2016
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domingo, 15 de agosto de 1999

458. EL BESO MÁS DULCE DEL MUNDO

458. EL BESO MÁS DULCE DEL MUNDO

Me dijo que tenía miel la inglesa,
‘you have honey’ despacio me bisbisa,
mientras mete su lengua a toda prisa
debajo de la mía cuando besa.

Rubia de ojos azules, vampiresa,
que me araña y me quita la camisa.
Que me borra con besos la sonrisa
en mitad de la playa tan aviesa.

En el Coco bailando la extranjera
me coge de la mano de pasada
y se me ofrece para lo que quiera.

Ellen como recuerdo tu mirada
en tu decimoctava primavera
una noche de brisa y marejada.

José Luis Guillén Lanzas, 2020-04-30

domingo, 13 de septiembre de 1998

494. RUBIA DE OJOS VERDES

494. RUBIA DE OJOS VERDES

Año noventa y ocho en San Fernando
durante aquellas pruebas de metopa
la conocí cambiándose de ropa
que acabó la carrera caminando.

La estoy por eso ahora recordando
comiendo en el vagón del tren su sopa
al tiempo que la máquina galopa
se le va la cuchara derramando.

Evoco de ojos verdes su mirada,
también tenía corto su cabello,
la rubia de blancura desatada.

Jamás besé su labio ni su cuello,
preciosa nunca se quedó callada
y le mandé su carta con su sello.

José Luis Guillén Lanzas, 2020-08-04
www.joseluisguillenlanzas.com
www.safecreative.org/work/2008044935508

sábado, 25 de abril de 1998

196. A UN ÁLAMO DEL RÍO

196. A UN ÁLAMO DEL RÍO

Esta tarde he hollado tu sendero
pisando con mi paso la vereda.
Quizás mañana puede que suceda
y vuelva a caminar si me acelero.

La Soledad me muestra algún lucero
en las noches de luna llena y queda
iluminado el río y la arboleda
con el fuego de abril tan puñetero.

Allí en la carretera está podrido
un álamo que habita tras el puente
y yace inerme por la edad vencido.

Sus hojas se las lleva la corriente,
en la hoguera sus ramas han ardido,
que esos frutos jamás darán simiente.

José Luis Guillén Lanzas, 27 Abril 2017
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