HISTORIA DE UNA NOCHE DE ABRIL
En su interior mi miembro crece y crece;
mientras que ella, sudando, desatada
sobre mi cipo, ardiente y empotrada:
gime, se agita, tiembla y se estremece.
Su concha, que le pica y que le escuece,
me absorbe, poderosa y sofocada;
mientras cabalga y posa su nalgada,
la exprimiré otra vez si me apetece.
Marihuana, cerveza y mi Soroya,
que otra cosa no quiere la morena,
si se la meto dura y arde Troya.
Se vuelve loca en tierras de Lucena
cuando este viejo gordo se la enrolla
una noche de abril con luna llena.
©José Luis Guillén Lanzas, 22 de junio del 2026.
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