domingo, 4 de octubre de 2026

HISTORIA DE UN MOCHUELO

 HISTORIA DE UN MOCHUELO

Fue gracias a que yo le di la mano,
si no se muere sin tocar un coño,
maldito mojigato tan bisoño,
que adorna con ajenos polvos su ano.

Me llama sinvergüenza ese marrano,
ese puerco con cara de londoño;
qué se puede esperar cuando en otoño
todo cerdo inmoral es un pagano.

Como te vuelvas a meter conmigo,
ese rostro tan agrio de mochuelo,
te meteré en un wáter por castigo.

Ni sangre tienes para entrar en celo,
ni a gusto te has comido nunca un higo,
ni has penetrado nada a contra pelo.

José Luis Guillén Lanzas, 4 octubre 2026.

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