HISTORIA DE UN MOCHUELO
Fue gracias a que yo le di la mano,
si no se muere sin tocar un coño,
maldito mojigato tan bisoño,
que adorna con ajenos polvos su ano.
Me llama
sinvergüenza ese marrano,
ese puerco con cara de londoño;
qué se puede esperar cuando en otoño
todo cerdo inmoral es un pagano.
ese puerco con cara de londoño;
qué se puede esperar cuando en otoño
todo cerdo inmoral es un pagano.
Como te vuelvas a
meter conmigo,
ese rostro tan agrio de mochuelo,
te meteré en un wáter por castigo.
ese rostro tan agrio de mochuelo,
te meteré en un wáter por castigo.
Ni sangre tienes
para entrar en celo,
ni a gusto te has comido nunca un higo,
ni has penetrado nada a contra pelo.
ni a gusto te has comido nunca un higo,
ni has penetrado nada a contra pelo.
José Luis Guillén
Lanzas, 4 octubre 2026.
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