Labora el capo para mis cojones,
que soy un pobre imbécil generoso.
Tal vez, enamorado y vanidoso,
solamente obedezco a mis renglones.
A menudo, me sobran los condones,
que mi rabo jodiendo es poderoso.
Quisiera ser, a veces, mentiroso;
mas no soy como el resto de cabrones.
Perro, yo no me vendo, yo la quiero,
y la respeto si ella no me quiere,
que me da asco el perfume del dinero.
Soy prescindible, y si por mí no muere;
entonces, ni molesto, ni la espero:
que mi trabajo no hay quien lo supere.
José Luis Guillén Lanzas, 2023-02-27
www.joseluisguillenlanzas.com
https://www.safecreative.org/work/2302273627082-991-a-buen-entendedor_230227_023835-docx