LA MORENA DE LAS TRENZAS
Esa morena que en Torremolinos,
descalza, con sus trenzas en el pelo,
va vestida de negro, un caramelo,
que afila mis colmillos tan caninos.
Millones de torpedos submarinos
de mis cupones salen con el celo,
tras pegar en el techo, caen al suelo,
por traidores, cobardes y cretinos.
Paso el tiempo mirando como un bobo,
mientras ella, preciosa y desatada,
me enseña a mí su miel y no la robo.
Pusilánime, imbécil, de castrada
bragueta, vaya inútil, nunca a un lobo
se le hubiera escapado esa mirada.
©José Luis Guillén Lanzas, 8 abril 2026.
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