sábado, 23 de abril de 2016

MUERTE DE UN COWBOY

 
Calcé mis botas de tacón cubano,
de ala ancha y polvoriento mi sombrero,
deshilachado el pantalón vaquero,
cabalgo en mi caballo jerezano.

Tomando ron, fumándome un habano,
con mi vieja camisa de rockero,
y mi gastado pantalón de cuero,
desenfundo el revólver a una mano.

Los buitres me rodean impacientes,
el escorpión me acecha tras las dunas,
camino entre la arena y las serpientes.

Sin beber he pasado ya dos lunas,
los coyotes me esperan con sus dientes,
y las ratas me comen en ayunas.

José Luis Guillén Lanzas, 3 Noviembre 2015.
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CONVOCATORIA A LAS MUSAS


Ahora sé que lentamente me hago
cada día que pasa un diablo viejo,
mitad de crápula y mitad pendejo
cuando divago en mi diván de vago.

Duro como en la tierra el aramago,
no habrá pellejo como mi pellejo;
ni me gusta quejarme ni me quejo,
que las deudas las cobro en cuanto pago.

Si tuve alguna vez un mal de amores,
y perdí la cabeza como un loco,
dejándome llevar por sus temores.

A las musas de la Hélade convoco
para que no me guarden más rencores
y me den su cariño poco a poco.

José Luis Guillén Lanzas, 2 Noviembre 2015. 
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