sábado, 23 de abril de 2016

LA SENECTUD


Al mediodía cuando me levanto
me miro legañoso en el espejo
y observo que gordísimo y tan viejo
me volví. Por favor, menudo espanto.

Despeinado y canoso es este canto
con casi los cuarenta no me quejo;
si de mis tiempos mozos ya me alejo
en esta senectud sin ser un santo.

Si con champú me lavo la cabeza
y con gel me enjabono los cojones
recupero de pronto mi belleza.

De mi chaqueta abrocho los botones
y con muchísima delicadeza
coloco mi bragueta en mis calzones.

José Luis Guillén Lanzas, 1 Marzo 2016

Incluido en:

www.safecreative.org/work/1605097470850

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